Cada diciembre, Cuenca se transforma en escenario de una de las procesiones más representativas de Ecuador: el Pase del Niño Viajero. Declarado Patrimonio Cultural Inmaterial, este evento reúne miles de devotos y turistas en un recorrido lleno de fe y color.
Orígenes de la celebración
El Pase del Niño tiene raíces coloniales, cuando la imagen del Niño Jesús era venerada en iglesias y hogares. Con los siglos, la tradición se expandió, convirtiéndose en una fiesta que mezcla lo religioso con lo popular.
Lo que hace único al Pase del Niño
Las calles de Cuenca se llenan de comparsas, danzantes, carros alegóricos, disfraces y música. Familias enteras participan ofreciendo comida típica, como tamales, cuy y dulces navideños, a los visitantes y participantes.
Un encuentro cultural
Más allá de lo religioso, el Pase del Niño refleja la diversidad cultural del Ecuador, pues participan comunidades indígenas, campesinas y urbanas, mostrando su identidad a través de trajes, música y danzas.
El Pase del Niño en Cuenca es más que una procesión: es un encuentro de fe, cultura y alegría que ofrece a los turistas una experiencia auténtica y profundamente ecuatoriana.
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